Lo que no sabías de Fernando Saldaña



Si vives en Ciudad de México o si eres fan de los lugares misteriosos y la exploración urbana quizá el nombre de Fernando Saldaña no te sea muy familiar, pero sí el de su obra maestra: La Posada del Sol; un hotel abandonado en el centro de Ciudad de México.




Cuando uno escucha hablar de la Posada del Sol, normalmente aparece la misma historia: un enorme edificio abandonado, un supuesto pasado masónico, leyendas de fantasmas y la misteriosa muerte de una niña en los 60s.



Pero detrás del inmueble existió un personaje mucho más interesante de lo que se cuenta: Fernando Saldaña Galván no solo era un empresario de la época de los 40s, su vida estuvo relacionada con la política revolucionaria, el gobierno de Carranza y algunos de los artistas mexicanos más importantes del siglo XX.

Fernando Saldaña Galván nació en 1895 en Puebla y tuvo formación como abogado e ingeniero. Desde joven estuvo involucrado en la política de la época posrevolucionaria y formó parte del Partido Nacional Cooperatista, agrupación que tuvo una importante presencia política durante los primeros años de la década de 1920.

En las elecciones municipales de diciembre de 1919, Saldaña Galván resultó electo como Regidor del Ayuntamiento de Ciudad de México, mientras que Luis Coyula asumió como Presidente municipal. El 1 de enero de 1920 ambos tomaron sus cargos. Ojo con esta fecha.

Pero la gestión que estaba planeada para 2 años duraría muy poco. El 3 de marzo de 1920, Coyula murió en circunstancias que posteriormente fueron calificadas de misteriosas, y Saldaña pasó a ocupar la Presidencia municipal de Ciudad de México.





Y aquí es donde la historia se vuelve interesante.

México estaba entrando nuevamente en una crisis política. El presidente Venustiano Carranza había decidido apoyar como candidato presidencial a Ignacio Bonillas, un civil prácticamente desconocido para buena parte de la población. El general Álvaro Obregón, que tenía una enorme influencia dentro del Ejército, también aspiraba a sucederlo.

Obregón terminó siendo perseguido por el gobierno de Carranza acusado de conspiración y tuvo que escapar de Ciudad de México. Poco después, el 23 de abril de 1920, Obregón, Plutarco Elías Calles y Adolfo de la Huerta, los llamados sonorenses, proclamaron el Plan de Agua Prieta, desconociendo al gobierno de Carranza.

Saldaña era un político muy cercano al carrancismo y, cuando la situación se volvió insostenible, tomó una decisión que marcaría su vida.

El 7 de mayo de 1920, Carranza abandonó Ciudad de México rumbo a Veracruz. Y Saldaña salió con él.

La idea era llegar al puerto y establecer allí el gobierno, pero las fuerzas revolucionarias contrarias a Carranza destruyeron las vías férreas. La comitiva tuvo que abandonar el tren y continuar por la Sierra Norte de Puebla a caballo. El grupo se fue reduciendo conforme avanzaba.

El 20 de mayo, Carranza y sus acompañantes llegaron a la región de Patla. Allí apareció el general Rodolfo Herrero, un militar que anteriormente se había rendido ante las fuerzas carrancistas. Herrero fue presentado a Carranza por el general Francisco de Paula Mariel, quien respondió por su lealtad.

De Paula Mariel se separó posteriormente de Carranza para dirigirse hacia Xicotepec y explorar la situación militar de la zona. Carranza continuó con Herrero hacia Tlaxcalantongo.

Herrero aseguró que tendría que ausentarse unas horas porque habían herido a su hermano.

Durante la madrugada del 21 de mayo de 1920, las fuerzas de Herrero rodearon la ranchería y atacaron la choza donde dormía Carranza. El presidente murió durante el ataque. De Paula Mariel sería señalado por tración para condenarlo a fusilamiento pero fue declarado inocente.

Y aquí aparece uno de los grandes misterios de la historia de Saldaña: ¿qué ocurrió con él después?

La información sobre su vida política prácticamente desaparece después de la caída y asesinato de Carranza. Saldaña había sido presidente municipal de Ciudad de México apenas unos meses antes y había acompañado al presidente en su última huida. Sin embargo, después de 1920 dejó de figurar de manera importante en la política nacional.



Mientras tanto, México entró en una nueva etapa.

Adolfo de la Huerta asumió la presidencia provisional el 1 de junio de 1920 y posteriormente organizó las elecciones presidenciales. El 5 de septiembre, Álvaro Obregón ganó con aproximadamente el 95 % de los votos.

Pero las alianzas revolucionarias tampoco durarían para siempre.

En 1923, De la Huerta rompió con Obregón y Calles por la sucesión presidencial y encabezó la Rebelión delahuertista. Fue derrotado en 1924 y terminó exiliado en Estados Unidos.

Ese mismo año, Plutarco Elías Calles llegó a la Presidencia.

Dos años después comenzó el conflicto que conocemos como la Guerra Cristera, provocado por la aplicación de las disposiciones anticlericales de la Constitución y, particularmente, por la llamada Ley Calles.



Y en 1928 ocurrió otro de los grandes asesinatos políticos de aquella época.



Álvaro Obregón, presidente electo para regresar al poder, fue asesinado en el restaurante La Bombilla, en San Ángel, por José de León Toral, un joven católico, dibujante y militante opositor al gobierno. Como dato curioso, Toral había jugado fútbol en el Centro Unión, el club que posteriormente recuperaría el nombre de Club América.

Después de todo aquello, Saldaña desapareció prácticamente de la historia política mexicana.

Y entonces, años después, reapareció Fernando Saldaña.

El hombre que había estado involucrado en la turbulenta política de 1920 comenzó a trabajar en un proyecto completamente diferente: construir un complejo monumental en Ciudad de México.

Así nació la Posada del Sol.

Y no quería construir simplemente un hotel.

Saldaña pretendía levantar un enorme complejo arquitectónico y artístico que incorporara teatro, jardines, esculturas, murales, salones y espacios ceremoniales. Para hacerlo convocó a varios de los artistas más importantes de su época.

Entre ellos estuvo Diego Rivera, quien involucró a sus alumnos Arturo García Bustos, Guillermo Monroy y Arturo Estrada. También participaron Roberto Cueva del Río, Rómulo Rozo, Francisco Montoya de la Cruz, Ramón Alva de la Canal y Norberto Martínez Moreno.

La Posada del Sol terminó convirtiéndose en una especie de proyecto gigantesco artístico integrado a la arquitectura post-colonial. Pero el proyecto no salió como Saldaña había imaginado, durante su construcción la obra fue interrumpida en distintas ocasiones por permisos de construcción. Finalmente la obra quedó inconclusa y nunca llegó a funcionar como el gran complejo que había proyectado; solo estuvo en operaciones durante 5 meses.





Una leyenda cuenta que Saldaña Galván era masón de alto nivel que había revelado secretos de la masonería y que había sido castigado con la muerte y este negoció que se suicidaría al terminar la obra de la Posada del Sol y que esa es la razón por la que se convirtió en una obra gigantesca, pero a los 5 años se le acabarían los recursos para continuar con la construcción y tuvo que cumplir su promesa.

Esa leyenda es desmentida por algunas fuentes que revelaron que falleció en 1953 por causas naturales a los 57 años en su casa en Lomas de Chapultepec.



Existe otra leyenda que cuenta que en los años 60s cuando la Posada era sede de una oficina de gobierno una sección de la obra era guardería de los empleados de la dependencia. Uno de esos días una niña de unos 4 años desapareció y fue encontrada días después sin vida y drenada en los pasillos de servicio cercanos a la capilla. No existe información al respecto que nos confirme si fue cierto o solo una leyenda urbana.



Existe un muro al fondo del lugar, frente a la capilla y a los pasillos de servicios donde se dice que fue encontrada la niña en la que se puede leer un mensaje escrito por Saldaña tallado en piedra que pareciera un epitafio, en este señala a quienes obstaculizaron su obra, intentaron colgarse de él y lo que pareciera una referencia a quienes precedieron a Carranza en la presidencia del país.

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